Dic 18

Cerca de Guantánamo Bay

Por Reinaldo Cedeño Pineda
Publicado en la revista El Mar y la Montaña, No. 3, Año 2014.


Vista de Caimanerapara Alexis, que conversa sereno con el día que vendrá

1

El camino es árido. La lluvia se esconde. Las rocas desnudas… Caimanera es la salina de Cuba. El sol reverbera en las montañas de sal. Dicen que hasta los muertos entran aquí en salmuera; pero estas no son las minas de Wieliczka.

Para llegar a Caimanera se necesita un permiso especial. Guantánamo es la única frontera terrestre de la Isla.

En un pedazo, en un enorme pedazo de su bahía, está la Base Naval de los Estados Unidos. No la escogieron al azar, es una de las más grandes bahías de bolsa del mundo. Más de un centenar de kilómetros cuadrados (117,6: de ellos 49,2 de tierra firme y el resto de aguas y pantanos) arrancados a Cuba en un tratado leonino: la Enmienda Platt, impuesta a la Constitución con las cañoneras al doblar.

En diciembre de 1903, los Estados Unidos tomaron posesión del territorio de la Bahía de Guantánamo… “hasta que lo necesitaren”.

Guantánamo es la Vieques, la Okinawa de Cuba. Es aún nuestro Canal de Panamá, antes que el corazón de Torrijos navegara por él.

Guantánamo está en boca de todos, no por la sal generosa de la naturaleza, ni por sus aguas; sino por la tortura.

Me aprieto a mi asiento cuando escucho y veo Gitmo, el documental de Erik Gandini y Tarik Saleh. He visto otros, terribles.

Desde la Loma de Malones, de este lado de la cerca divisoria, más acá de la “tierra de nadie”, no puedo alcanzar las celdas; pero desde La Base ―así, a secas, como le decimos los cubanos― no ha llegado otra cosa que dolor. Si no que le pregunten a la familia del guardafronteras Ramón López Peña. Y a la de Luís Ramírez López, a todas las víctimas del odio.

En la Loma de Malones hay un mirador hacia La Base. Un muro de piedras salva del abismo y sostiene un visor. Si lo prefieres, hay prismáticos. Aquella es la playa, nos explican: hermosa arena que se abre al Mar Caribe. Arena vedada a los guantanameros. Ese, el atracadero de los barcos, los edificios, la planta potabilizadora, el cementerio de autos viejos…

Una patrulla se mueve. Polvo cubano en rueda extranjera.

Moví el lente siguiendo la trayectoria. Mi línea visual se llenó de estrellas. La voz del guía soldado comenzó a llegarme pasada por mil filtros, lejana. Bonifacio Byrne me soplaba al oído.

Instintivamente me eché hacia atrás. El mástil de la bandera se me clavó en el pecho como una ponzoña. La bandera de Walker, no la de Whitman, el venerable anciano de East River.

Viví en Guantánamo, en la ciudad de Guantánamo, tiempos duros en mis inicios profesionales. Tiempos en que un bombillo encendido era noticia y una hamburguesa, la bendición; pero allí dejé amigos para toda la vida.

Como afirmara una vez el crítico de arte, Jorge Núñez, Guantánamo guarda maravillas puertas adentro. Juro que más de una vez se me abrieron, que puedo nombrarlas…

Escribo, porque Guantánamo ―el oriente del Oriente, los más de seis mil kilómetros cuadrados―, no es la Base Naval; aunque no la olvidemos ni un minuto.

Guantánamo no ha de ser un nombre para la maldad.

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Guantánamo es la guajira que el mundo canta, cuna del son desnudo, del changüí

Guantánamo, aldea del Poeta entre el mar y la montaña, villa iris amada de calles rectas y parquedad catalana.

La fama de Chini, anunciando las nuevas, el Palacio Salcines, el Puente Negro…

Mireya Piñeiro tejiendo versos en lo callado de la hoguera.

Guantánamo es la Sociedad La Luz. Por allí entró a Cuba la revista para los niños de América.

Una novela de Ana Luz García, la otra vida de Florentina Boti, la cruz del Almirante.

Guantánamo con su gente de ácana, con el olor del ácana, y la Loma del Chivo.

Guantánamo, sonido inconfundible del catá.

Playitas, entre el mar y los peñascos; Martí con el remo de proa; Duaba, donde El Titán ancló la Patria…

Montañas como cuchillos, como mujeres, como yunques….

Guantánamo es el general Pedro Agustín Pérez, el 24 de febrero, La Confianza.

Elfriede Mahler, Alfredo, Danza Libre. Es el parque Martí y un Ángel en las calizas de Yateras.

Tusi, la invencible maestra de los coros…

Lilí Martínez con su piano, Rafael Inciarte evocando la música con sus manos, la flauta de Axel.

Guantánamo es el drama del puente de Aguilera, la carne virgen, la carne rota, el canto gestual de Danza Fragmentada.

El Guaso (río niño y río rebelde).

Félix Savón y sus puños.

La Farola.

La Punta de Maisí, el imperio de Yemayá, la costa neblinosa de Haití…

Guantánamo con nombre de mujer, nombre de mundo: Jamaica, Costa Rica, El Salvador, Egipto, Paraguay…

Guantánamo es un desafío.

3

El tiempo ha pasado, pero aquellas estrellas cerca de Guantánamo Bay no se me borran. No se me borra toda esa tierra, todas las aguas de la Bahía de Guantánamo, así, bahía, como se dice en español.

Hasta pronto.

 


Espacio para promocionmar arte:
Obras de Regino E. Boti

Bahia Guantanamo (acuarela 1933).

Bahia de Guantánamo. Acuarela de Regino E. Boti (1933).

El heliógrafo Caimanera (acuarela 1924).

El heliógrafo, Caimanera. Acuarela de Regino E. Boti (1924).

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3 comentarios

  1. Hola:-)

    No menos que las gracias, se le puede dar a este periodista santiaguero que escribe con tanta belleza sobre mi tierra natal. Fue en la revista El Mar y la Montaña la primera vez que leí este texto. Espero que sean muchos, muchos, los guantanameros que como yo, puedan acceder a este texto que inspira a obrar y amar a esta parte de Cuba.

    Gracias Cedeño.

    Saludos;-)
    http://elioantonio.cubava.cu/
    elioa@infosol.gtm.sld.cu

    • Carelsy on 21 diciembre, 2015 at 3:17 pm
    • Responder

    Y gracias a tí, Elio, por ser un Quijote en emedio de tanto inmovilismo, por ayudarnos a todos los que queremos un sitio de expresión a realizar nuestros sueños

    1. It´s a big pleasure to work to you.

      Thank.

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